domingo, 13 de octubre de 2013

Shanghai: La Perla del Oriente

Shanghai ("sobre el mar") es la ciudad más poblada de China, con más de 20 millones de habitantes y está situada en el delta del río Yangtsé, poblando una península atravesada por el río Huangpu, eje vertebrador de la ciudad. En la actualidad es el mayor puerto del mundo y la capital económica de China.
Al comienzo de nuestra era, durante la dinastía Han, la aldea vivía de la pesca y la industria de la sal, pero más tarde la invasión de los mongoles, desplazó muchos refugiados al delta. En 1074 y 1172, bajo la dinastía Song se construyó y amplió un moderno puerto artificial, que ya con la dinastía Yuan convirtió a Shanghai en un centro importante de la industria del algodón. En 1553 adquiere importancia como ciudad al construirse una muralla.
Mapa de Shanghai durante la dinastía Ming.
Shanghai Urban Planning Exhibition Center.
A mediados del s. XIX, gracias a su situación estratégica y a la política imperialista Occidental, se convirtió en el principal centro industrial y comercial de China. Los británicos intentaron abrir el hermético mercado chino, pero China no abrió sus puertos al comercio y entonces los británicos fomentaron el contrabando de opio, transportándolo desde la India. China intervino y se inició la Guerra del Opio (1841) que finalizó con la victoria de los europeos y el Tratado de Nankin (1842) donde exigieron, que Shanghai y otros cuatro puertos se abrieran al comercio internacional, de manera que varias zonas de la ciudad quedaron bajo "concesiones": inglesa, francesa y estadounidense. Así comienza la historia moderna de Shangai.
Batalla naval 1841
En 1937 la ciudad cayó en manos de los japoneses hasta 1945. Durante la Segunda Guerra Mundial se convirtió en punto de refugio de miles de europeos. Al triunfar la Revolución China en 1949, los empresarios extranjeros se desplazaron a Hong Kong. Sin embargo las reformas de 1990 designando un área especial de la ciudad como “zona económica especial”, recuperó rápidamente su importancia económica como motor de China.

Nuestro primer contacto con la ciudad fue la visita al hermoso Jardín de Yuyuan. Para llegar a su entrada tuvimos que atravesar el Bazar de Yuyuan, un estresante barrio de compras de gran éxito comercial con sus pintorescas casas tradicionales reformadas y un agitado tumulto de chinos curioseando o realizando compras.
Por el camino admiramos el Pabellón de las Cinco Estrellas (Wu Xing Ting), la casa de té más antigua de la ciudad, emplazada en medio de un lago y cruzamos uno de los puentes en zigzag más famosos de China, de forma que su trazado asegura ahuyentar a los malos espíritus.



El Jardín Yuyuan, "Jardín de la Salud y la Tranquilidad, fue construido por un dignatario de la corte de los emperadores Ming (1559-1577) a imagen y semejanza de los jardines imperiales. Regaló este jardín a sus ancianos padres, dado que éstos no podían trasladarse a la capital y contemplar la belleza de esos jardines.

Posee todos los elementos del clásico jardín chino y quedamos profundamente impresionados de la elegancia, delicadeza y exquisitez de la multitud de detalles que alberga: ventanas, puertas, senderos, animales de bronce y piedra, etc.












Entre  la multitud de rocallas existentes, destaca la Roca de Jade, con sus 3,3 m de altura y 72 agujeros naturales.
Otro lugar maravilloso de Shanghai es el Templo de los Budas de Jade, construido durante la dinastía Quing (1882), por un monje chino que peregrinó al Tibet y alberga una joya de estatua de Buda traída desde Birmania. Hoy es un templo budista de los más activos del país.
Autor: Hans Bernhard (Schnobby)

En la mítica Plaza del Pueblo, escenario de las manifestaciones de la Guardia Roja, desemboca la famosa y peatonal Calle Nanjing, una de las más comerciales y dinámicas del mundo. Un autentico escaparate día y noche de improvisados artistas, que exhiben sus habilidades como músicos, cantantes, karaoke, bailarines, tai-chi, acróbatas, etc. pero casi siempre de forma grupal más que individual.






Junto a los Jardines de Yuyuan se encuentra la Old Shanghai, la ciudad más tradicional con viejas casas y callejuelas abarrotadas de pequeños comercios.

Muy popular es el barrio francés de Shanghai, la Concesión Francesa, zona histórica residencial con una serie de casas bajas de estilo arquitectónico colonial francés, en la actualidad repleta de restaurantes, bares y locales de ocio, y centros comerciales con tiendas de marca y ropa de diseño.





Por su parte, los británicos desarrollaron el distrito llamado Bund o Malecón, a orillas del río Huangpu y fuera de la zona amurallada donde vivía la población china. En el Parque Huangpu existía un cartel que rezaba: “Prohibida la entrada a los chinos y a los perros”

Esa área de concesión inmune al sistema legal chino, se convirtió en el mayor centro financiero de Asia. El único banco chino era el Banco de China que tuvo que aceptar la imposición británica de no sobrepasar en altura a ninguna de las entidades inglesas. Al pasear por la avenida te recuerda Europa, pues aparecen 52 elegantes edificios coloniales de finales del s. XIX, destacando el Banco de Hong Kong y Shangai (1921), el edificio de Aduanas, el Banco de China y el Hotel Cathay.








Al otro lado del Bund y separados por el río aparece el nuevo barrio futurista de Pudong que no para de crecer con un dinamismo que comparte con el frenético movimiento de centenares de embarcaciones que navegan por las turbias aguas del Huangpu. Frente a frente, separadas por el río, dos caras muy diferentes de Shanghai.
El distrito del Pudong, "Ribera del Este", antes de 1990 era un lodazal repleto de chabolas y áreas industriales abandonadas, pero en pocos años se ha convertido en un moderno distrito financiero que alberga un denso bosque de rascacielos siendo el lugar del mundo donde más inversiones inmobiliarias se registran.












































China dispuesta a convertirse en la mayor potencia mundial, no deja dudas de que quiere transformar a Shanghai en el centro  financiero, económico y comercial más importante del país, y a su vez en una de las grandes metrópolis del planeta. 
Hay dos actividades que es casi obligatorio realizar en un distrito como el Pudong: un crucero al atardecer y el ascenso a  los rascacielos.
Las vistas que se contemplan desde el crucero realizado al atardecer son espectaculares. Imágenes de soberbia arquitectura que compiten entre ellas para mostrar la cara más modernista de la nueva China.





Decidimos subir al rascacielos más emblemático, la Perla de Oriente (1995) que alcanza los 468 m de altura y es la cuarta torre de televisión más alta del mundo. Original diseño arquitectónico, que consta de bellas esferas o "perlas" de diferente tamaño que por la noche irradian una colorida iluminación y que conectan con la antigua tradición china, ya que con el Puente Yangpu y el de Nanpu forman un conjunto magnífico, simbolizando "dos dragones jugando con perlas que caen del cielo sobre un plato de jade".
 

















Mantenimiento bajo la esfera grande de la Perla de Oriente






Desde el mirador situado a 263 m de altura se pueden ver fantásticas vistas de la ciudad. 

El otro rascacielos donde ascendimos fue la Torre de Jin Mao (1998), literalmente "Edificio Dorado de la Prosperidad", con 88 plantas y 421 m de altura. Llegamos al Skywalk o mirador con capacidad para más de 1000 personas, situado a 340 m de altura con un ascensor que nos transportó a 9,1 m/s. La torre alberga además el Gran Hyatt, el hotel más lujoso de la ciudad.


Atrio del Gran Hyatt Hotel
Muy próximo a la Torre Jin Mao se encuentra el rascacielos actualmente más alto de China, el World Financial Center (2008) que alcanza los 460 m de altura y tiene 101 plantas. 
 
Extremos de las Torres Shanghai, Jin Mao y WFC
En el año 2014 se terminará la Shangai Tower, que se convertirá en el segundo edificio más alto del planeta con sus 632 m y 128 plantas y se encuentra al lado de los anteriores rascacielos.


Soldando a más de 500 m de altura

Para comunicar los distritos del Bund y el Pudong, aparte de los puentes y de los ferries, existe un túnel bajo el rio que se recorre dentro de unas cabinas. Es toda una experiencia psicodélica por la iluminación y sonido que acompaña el viaje por el túnel.

Llega el momento de abandonar Shanghai, reconociendo como cierto que ninguna ciudad de China tiene la capacidad de seducción de Shanghai. Nada mejor que despedirnos ante el impresionante perfil nocturno del Pudong, acompañados de las siluetas de sus arroantes rascacielos.

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